¿Y esto qué relación tiene con que la mayor parte de los médicos no se entere?
Es evidente…. Los eicosanoides regulan todas las funciones de todas las células: las hormonas, los neurotransmisores, las enzimas, las defensas, el estado de ánimo, la memoria, la salud celular, el envejecimiento o rejuvenecimiento, nuestros sentidos, nuestra inteligencia, nuestra capacidad de hacer, de pensar y de sentir… todo.
Es un hecho que el principal flagelo de la moderna civilización occidental es la debilidad del sistema inmunológico. La sobre exposición del organismo a toxinas, pesticidas y químicos contaminantes, un sistema nutricional inadecuado, altísimas dosis de estrés y el uso indiscriminado de antibióticos y fármacos, completan un cuadro donde lo milagroso es que aún el ser humano sobreviva. Por ello no es de extrañar la proliferación de afecciones que afecta a nuestra sociedad y que obliga a cuestionar nuestra supuesta “mejor calidad de vida” con respecto al pasado.
El Té Kombucha: Hubo un tiempo en que el té logrado a base del hongo Kombucha llego a ser considerado como la medicina de Dios. Es tan renombrado en oriente como en muchos países de occidente donde las propiedades de este té medicinal son muy apreciadas. El té de kombucha se logra, por la fermentación de un preparado tradicional de té común con el adicionado de azúcar y puesto en contacto directo con el hongo Madre....
El escritor Juan Gelman describió la situación en su artículo La doma de los jóvenes bravíos, un texto en el que afirmaba: “Hay una verdadera parafernalia para lograrlo en Estados Unidos y el remedio es sencillo: consiste en criminalizar y aún más, en patologizar a los jóvenes norteamericanos rebeldes, disconformes con el autoritarismo y que lo retan. Se les considera trastornados mentales y carne de tranquilizantes, anfetaminas y otras sustancias psicotrópicas.
En qué cabeza cabe dar por ejemplo AZT cuyo prospecto admite que provoca leucopenia o sea caida de las defensas, justamente en personas HIV positivas supuestamente inmunodeprimidas. Es un verdadero genocidio el que están haciendo con estas personas. Ya somos muchos miles de científicos de todo el mundo los que denunciamos la gran mentira oficial con respecto al SIDA, cómplice de este genocidio.
Carlos Kozel recorrió todos los continentes y vivió por algún tiempo en muchos países por él visitados; de esta manera pudo estudiar atentamente la vida, las costumbres y los problemas relativos a la salud y alimentación de sus habitantes para poder ayudarles con mayor eficacia. El presente libro es uno de los más importantes entre los muchos que escribió y han merecido ser traducidos a varios idiomas y dialectos.
Tal parece que el secreto de Messi y el Barcelona que les cuento en el adjunto, lo copió la Selección de España y que cuando Messi juega para la Argentina, no lo practica y por eso baja tanto su rendimiento y parece otro. Intenté hacerle llegar éste escrito a Maradona, pero no se si le llegó y no lo tuvo en cuenta, o no le llegó, porque no tuve noticias, y me hubiera encantado asesorar a nuestra Selección,
Este libro es la historia del descubrimiento y posterior desarrollo del más maravilloso fortalecedor del sistema inmunológico jamás descubierto. Por lo tanto, es la mayor solución a las enfermedades y males hasta ahora conocidos del ser humano y no es una droga. Yo creo que si usted se une a mi esfuerzo para difundir esta información y ponerla a la disposición del público, la historia ayudará a hacerla real para usted y convencerse a sí mismo de probarlo.
Debo confesar que esto chocaba con mis convicciones profesionales, fruto de largos seminarios de formación de trato cotidiano con una juventud zarandeada, manipulada o abandonada, con frecuencia inmersa en la delincuencia, y del contacto con especialistas de la educación «vigilada», es decir, educadores, psicólogos, psiquiatras y asistentes sociales, con los que colaboraba.
En nuestras vidas cometemos demasiadas y tan variadas estupideces, tanto y tantas veces, que terminamos acostumbrándonos a ellas. Últimamente he aprendido que las cosas que creía establecidas para mi vida eran quebrantables. Y me he dado cuenta de que la evolución, siempre rompe con los esquemas que eliges voluntaria o involuntariamente, durante éste paso por el sistema cosmogónico.