LAS
TORRES INVADEN BUENOS AIRES
Las razones del nuevo boom del negocio inmobiliario
La construcción crece al doble que la economía.
Mucha vivienda de alto nivel y pocas oficinas. Precios
en alza e inversores extranjeros.
El "boom" de la construcción en
la Argentina trae una paradoja: hoy la gente tiene más
chance de saber el barrio donde vivirá en los
próximos años que la zona donde trabajará.
Mientras en Buenos Aires y sus alrededores se erigen
torres residenciales, la oferta y la construcción
de oficinas en el centro siguen siendo aún toda
una incógnita.
La actividad de la construcción se destaca hoy
creciendo el doble del promedio de la economía.
Pero al mismo tiempo, se muestra como un fenómeno
desparejo, ya que existe una abundante oferta de productos
"premium", y mucho menos para sectores de
menores ingresos.
Por un lado hay noticias buenas: según un
índice que elabora el INDEC, la construcción
alcanzó los valores de 1998, año cuando
se registró el índice más alto
de actividad de toda la serie histórica iniciada
en 1993. Las encuestas que realiza el mismo organismo
oficial sugieren que las perspectivas para el futuro
son favorables: el 88% de las empresas privadas encuestadas
está realizando obras hoy (la mayoría
es construcción para viviendas) y estima que
todavía seguirá haciéndolo en el
futuro.
Los permisos de edificación de los principales
42 municipios de todo el país llevan un aumento
de 43% en lo que va del año si se lo compara
respecto al año pasado.
Por otro lado hay noticias no tan buenas: el desarrollo
se concentra en determinadas zonas y las obras son básicamente
viviendas, con lo cual se desatienden otras demandas.
La oferta de oficinas en el microcentro, por ejemplo,
se encuentra en los niveles históricos más
bajos.
¿Dónde pongo la oficina?
A pesar del boom de la construcción, desde
la devaluación en adelante no hay cambios respecto
a la cantidad de metros cuadrados destinados al sector
de oficinas. La interpretación de los especialistas
radica en que el sector residencial resulta más
atractivo para invertir.
La oferta disponible por la zona del microcentro, Catalinas
y Puerto Madero es la más baja de los últimos
10 años. En 2002 se produjo una caída
abrupta que provocó la mayor vacante que se tenga
registro.
Una oferta que escasea, por un lado, y una mayor
demanda (firmas y profesionales que vieron mejorar su
situación económica y deciden ampliar
sus espacios), por el otro, conducen la suba en los
precios de los alquileres. En 2003 las oficinas mejor
equipadas de la Capital costaban un promedio de 6 dólares
mensuales por metro cuadrado. Hoy ese mismo espacio
cuesta 14 dólares. Pero todavía se está
lejos de los 30 dólares del período de
la convertibilidad y del promedio de la región
, que es de 19 dólares.
Los especialistas creen que este presente de precios
caros persistirá por los próximos años.
"La razón es que no hay suficiente construcción
de oficinas", explica Luis Martínez, de
Richard Ellis, especialistas en el sector.
Esta situación genera dos impactos. Por un
lado, aumenta la rentabilidad actual promedio para este
tipo de oficinas. Según la firma inmobiliaria
L.J.Ramos, estaría rondando 7,5 % anual, frente
al 6,7% obtenido el pasado año, lo que representa
una mejora del 0,8 % de la renta por alqui ler.
Por otro, motiva que se reciclen viejos edificios.
Aquellos ubicados principalmente en la zona de la vieja
city (franja que va entre Florida y Carlos Pellegrini)
son los más beneficiados en ese sentido. Según
un relevamiento de ReporteInmobiliario.com, 52 inmuebles
vacantes se registraban allí un año atrás.
En tan solo cinco meses habían sido comercializados
cuatros de ellos.
Si bien esta tendencia comienza a manifestarse, aún
existe una importante cantidad de stock de inmuebles
en block, vacantes en el área central de Buenos
Aires. El Gobierno de la Ciudad a través de la
Secretaría de Planeamiento Urbano elaboró
un proyecto de ley que podría incentivar la reactivación
de ese patrimonio económico inactivo, ya que
en el anteproyecto de modificación del Código
de Planeamiento Urbano se contempla la posibilidad de
rehabilitación de superficies para los edificios
anteriores a 1977.
En Richard Ellis creen que muchas de las compañías
que pudieron acceder a las oficinas más caras
gracias a que bajaron los costos en dólares con
la devaluación (call center, telemarketing),
deberán mudarse a espacios más baratos
en los próximos años ya que los precios
tienden a recuperar aquellos valores.
¿Qué pasará con las oficinas
en zona norte o áreas más alejadas del
centro de la ciudad? En los noventa parecía ser
una opción, ¿acaso hoy sigue siéndolo?
Tienen una ventaja: los valores más bajos en
oficinas de primer nivel se encuentran en la Zona Norte,
allí promedian 8,6 dólares por mes el
metro cuadrado. Pero si bien hay un nicho, todavía
no se destaca una demanda importante. "Algo hay
-cuenta Martínez- pero sigue habiendo un tema
con la seguridad. En general se trata de una demanda
de empresas medianas y chicas".
Con respecto a los espacios industriales, según
datos de Reporteinmobiliario.com hay una oferta abundante
en la zona de Gran Buenos Aires. Por lo general se buscan
galpones que tengan buena altura libre, sin columnas
intermedias y con la menor cantidad de hormigón
posible. La versatilidad es lo que prima a la hora de
alquilar un bien de estas características.
Cirugía estética
El rubro más destacado dentro de la actividad
constructora es el de las viviendas. Y dentro de estas,
el sector que muestra mayor dinámica es el relacionado
con los segmentos más ricos de la población
(ABC1). Como en su momento fue el boom de los countries,
en el nuevo milenio es el fenómeno de las torres.
Durante los primeros seis meses del año se aprobaron
proyectos para la construcción de viviendas por
unos 800.000 metros cuadrados en Buenos Aires. Esto
significa un crecimiento de 62,5% frente al año
pasado, el nivel más alto de los últimos
30 años.
Claro que la oferta se encuentra segmentada por
zonas: más del 75% de la superficie total proyectada
se encuentra en 10 barrios (sobre 47). Puerto Madero,
Palermo y Caballito se reparten la mitad de los proyectos.
Uno de los emprendimientos que promete ser responsable
de la próxima metamorfosis que sufrirá
la ciudad, es el que se encuentra alrededor de la avenida
Juan B. Justo. Además de varias torres que ya
se están construyendo allí (habrá
una que estará emplazada en terreno de 8.000
metros cuadrados), también se planean abrir restoranes-boutique,
cines temáticos y hasta una clínica. "La
zona será irreconocible en cuatro años",
se entusiasma Alfredo Kogan, de Design Developers Group,
empresa que comercializa las torres Hollywood I y II
en Palermo.
Kogan cree que hoy es el mejor momento de los últimos
30 años en materia inmobiliaria en el país.
La razón: no hay mejores alternativas para invertir
y entonces aparece financiamiento para este tipo de
desarrollos. Cuenta que no solamente argentinos invierten
en estos proyectos sino también extranjeros atraídos
por los bajos precios en dólares que puede ofrecer
Buenos Aires en comparación con ciudades como
Madrid o Nueva York.
Si bien los precios por metro cuadrado de las torres
no tocaron el techo (en promedio, 1500 dólares),
ya están cerca de su máximo. "El
30% de nuestros compradores han sido gente de afuera",
confiesa.
¿Hay burbuja?
Para los economistas, la mejor situación
económica del país explica este boom.
Una economía que crece, un mejor poder adquisitivo
de la gente y un tipo de cambio favorable para aquellos
inversores extranjeros, son razones válidas que
explican este nuevo despertar inmobiliario. La construcción
hoy crece al 16% anual (el doble que la economía).
Buena parte de las inmobiliarias considera sin embargo
que el volumen de ventas será similar al del
año pasado y que los precios aumentarán,
debido al continuo aumento de los costos de la construcción
(en la primera mitad del año aumentaron 13,2%
respecto al año pasado).
El panorama hacia delante es positivo. Según
un informe del Centro de Estudios Avanzados (CEA) de
la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), se prevé
un escenario favorable para el corto plazo. La oferta
de viviendas continuará creciendo y la demanda
se mantendrá. Si bien el poder adquisitivo de
la gente para comprar un inmueble todavía se
encuentra rezagado, de a poco va recuperando terreno
perdido. Durante 2004 un asalariado podía adquirir
el 40% de lo comprado en 2001 pero desde mediados del
año pasado los valores inmobiliarios comenzaron
a caer permitiendo la recuperación del salario
en términos del precio del metro cuadrado. "No
obstante, los niveles aún se encuentran por debajo
de los observados a fines de la convertibilidad",
señala el CEA. En la actualidad el salario real
promedio permite adquirir menos de medio metro cuadro
de vivienda.
Claro que los precios de las viviendas varían
por zona. En Boedo el metro cuadrado cuesta un 30% menos
que en zonas como Palermo o Caballito. El precio promedio
de la ciudad de Buenos Aires hoy se ubica en 1.500 dólares.
Para Ricardo Theller, economista del CEA, no hay riesgo
de burbuja ya que hay justificativos para que haya barrios
que cuesten más caros. "Tienen buenas condiciones
de habitabilidad y hay una demanda rezagada", explica.
En la medida que la situación económica
siga recuperándose, haya salarios más
altos y se estimule el crédito hipotecario, el
costo mensual del alquiler futuro tal vez se transforme
en una cuota hipotecaria. Además, hay que tener
en cuenta que la oferta se expenderá a nuevas
zonas. Claro que esto no impedirá que en el corto
plazo se sigan observando las paradojas que hay detrás
de este boom inmobiliario: sobran lugares de lujo para
vivir y faltan espacios para trabajar.
Marketing & Arquitectura
Comprar un departamento hoy es muy distinto a diez
años atrás. Muchas comercializadores,
por ejemplo, ofrecen la opción de seguir la construcción
on line y se puede seguir por computadora como va creciendo
el edificio, una herramienta útil sobre todo
para los inversores extranjeros. También existen
programas de computación mediante los cuales
la gente directamente ve en pantalla como quedará
el edificio. "Desde internet uno puede circular
por los pasillos y las habitaciones", cuenta Alfredo
Kogan, de Design Developers Group, empresa que comercializa
las torres Hollywood I y II en Palermo Hollywood.
Pero no solamente comprar una propiedad es hoy diferente.
También vender. Las empresas desarrollan verdaderas
estrategias de marketing a la hora de salir a promocionar
edificios. Estas van desde elegir un nombre para la
torre (se ha convertido en un rito como lo es el bautismo
de un barco) hasta contratar a un músico para
inaugurar las instalaciones. El año pasado, en
el complejo Tronador, tocó Vicentico con su banda.
"Hoy, para vender productos de real-estate se
necesita de una actividad interdisciplinaria que involucre
distintas herramientas y profesionales", cuenta
Gabriel Brener, socio de Remolino, una agencia que integra
marketing, comunicación y diseño que trabajaron
con Faena Hotel+Universe, Tronador, Renoir, Home Hotel
Buenos Aires y MOCA.
Precios sin techo en Puerto Madero
Según un trabajo del Centro de Estudios Avanzados
de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) el
desarrollo de la construcción en el mercado inmobiliario
se da principalmente en barrios como Palermo, Caballito
y Villa Urquiza.
También hay zonas donde el precio parece
no tener techo y allí se sigue construyendo:
Puerto Madero es una de ellas. La desarrolladora Vizora
(creada por el grupo local Farallón y el Banco
Macro Bansud) construirá allí dos torres
de 20.000 metros cuadrados para vivienda y oficinas.
"El precio por metro viene subiendo, ahora ya está
en 3.000 dólares", cuenta Milagros Brito,
vocera de Vizora, grupo que acaba de anunciar inversiones
por 210 millones de dólares en el negocio inmobiliario.
Así como en los noventa el segmento ABC1 se
inclinaba principalmente por irse a vivir afuera de
la ciudad, hoy opta entre esa posibilidad y la de vivir
en torres de lujo en pleno Buenos Aires y, en muchos
casos, con servicios de un hotel cinco estrellas.
Si bien los countries continúan desarrollándose,
los operadores reconocen que el tipo de viviendas que
hoy se construyen en la ciudad representan una competencia
directa para los proyectos en zonas alejadas del ruido,
pero más lejanas del centro.
Por: Ezequiel Burgo
Fuente: www.clarin.com
Buenasiembra: Sept. 2005
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